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“LA SANGRE, EL POLVO, LA NIEVE” UNA NOVELA DE KARINA PACHECO.

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Escribe Julio Antonio Gutiérrez Samanez

La escritora cusqueña Karina Pacheco, me honra invitándome a realizar un comentario de su nueva novela “La sangre, el polvo, la nieve” cuyos originales leí con sumo placer pues su lectura fue por demás interesante, por la calidad del texto literario y por el contenido político y social que conlleva.

“La sangre, el polvo, la nieve”, es una novela largamente madurada, urdida y tramada, con una refinada técnica novelística que recuerda a las obras maestras de novelistas universales. Karina Pacheco, estudiosa profesional de la escritura ha logrado una obra de arte con esta novela, por la unidad de estilo y la variedad de personajes y entornos que fluyen en una secuencia de historias generacionales de una familia terrateniente cusqueña que viene arrastrando la pesada carga de culpabilidad por un crimen que, como un karma maldito, acarrea la desdicha de las familias y personajes, que se suceden en el relato.

En la novela hay un personaje omnisciente que narra la historia familiar de la abuela y de la madre, desenredando una madeja de historias personales, intrigas, pasiones y tragedias dolorosas de personajes, a veces, ficticios, otras veces reales, situados en una época crucial: El auge del gamonalismo o de la expansión de la hacienda andina a expensas de las tierras comunales que en la colonia estaban protegidas por la Leyes de Indias. La consolidación y prolongación de esa etapa feudal y el advenimiento de nuevas formas de riqueza venida de la pequeña industria y, fundamentalmente, del comercio y el incipiente capitalismo que apareció en el siglo XX generando a la clase obrera, trae los ideales revolucionarios y socialistas en los activistas del indigenismo.

En medio de las dolorosas historias de abuso y arbitrariedad, hay una figura noble que cruza todo el relato y da esencia a toda la novela, es la vida y personalidad ejemplares de un maestro, a cuya memoria está dedicada esta novela: el profesor Rafael Tupayachi Ferro, militante comunista, artista, sembrador de ideales y animador de un falansterio o escuela ideológica y de acción, donde se vivía el ideal de la nueva sociedad humana. Tupayachi vivía como un profeta bíblico, enseñando con su ejemplo, despertando los sentimientos de justicia y reivindicación social en la clase proletaria y en sus discípulos; pero pronto, la dictadura militar, la reacción feudal y policiaca, la inquisición y el odio de clase, la envidia de sus propios colegas maestros del colegio de Ciencias, se ensañaron con él, condenándolo a la persecución, a la cárcel, la tortura y la muerte.

Esa imagen límpida y admirable de este mártir del socialismo, cruza transversalmente la novela, entre una secuencia de intrigas pasiones desatadas, actos de injusticia, violaciones y crímenes, los cuadros se suceden; las historias son contadas paralelamente y se entrecruzan, se anudan, elevando la intensidad del relato, cuando parece haber colmado la indignación del lector, inesperadamente suceden cosas peores: el terremoto, la violación, el castigo del criminal sicario, etc. Y el dramatismo crece y decrece en su intensidad como en una sinfonía.

“La sangre, el polvo, la nieve” es una novela de gran consistencia estructural, las dosis de tensión son administradas con pericia y el relato es denso, ameno y variado, para generar expectativa, sentimientos contradictorios de ansiedad, repulsión, piedad y amorosa admiración por sus personajes.

En esta novela está presente el Cusco de fines del siglo 19 y comienzos del 20, la autora pinta el entorno de la época donde la gente vive en casonas de tres patios, plazas públicas y casas de hacienda, servidas por una muchedumbre de pongos indígenas reducidos a la semi esclavitud. Muchas reuniones se dan en escenarios como la fortaleza de Sacsayhuamán donde ocurre una memorable reunión que un artista visitante, Domingo Pantigoso, inmortaliza en un cuadro que representa una fogata con niños cantando y bailando, y, años más tarde, en ese mismo lugar en una noche de nevada, un grupo de sicarios ejecutan un abominable crimen de cuatro jóvenes que se citan para recordar el aniversario natal de su desaparecido maestro.

Con esta novela, Karina se supera a sí misma, haciendo toda una obra maestra, por la calidad de su trabajo, la consistencia estructural del relato, la audacia del tema político y social y por la descripción detallista que nos acerca a una realidad, al punto que el lector no puede discernir entre lo real y lo ficcional. A diferencia de otra novela recientemente presentada, en la que haciendo gala de un reaccionarismo trasnochado y macartista, un autor, el mismo que en sus años mozos había lanzado la piedra que le rajó la cabeza a Belaunde, trata de reivindicar los fastos y actos vergonzosos del gamonalismo y la feudalidad, creyendo dar cuenta, desde la novela, con el pensamiento crítico y dialéctico del Amauta José Carlos Mariátegui. La novela de Karina es otra cosa, su mensaje es claro y conciso; después del repudio de ese monstruoso mundo feudal que es exhumado hasta su médula purulenta, sobrevive el ideal de una humanidad mejor que Rafael Tupayachi, el maestro mártir profetizara y alentara con el ejemplo de su valerosa vida.

“La Sangre, el polvo, la nieve”, es una novela que todo cusqueño culto tiene que leer.

Cusco, 16 de junio del 2010.

 

“LA SANGRE, EL POLVO, LA NIEVE” UNA NOVELA DE KARINA PACHECO.

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Escribe Julio Antonio Gutiérrez Samanez

La escritora cusqueña Karina Pacheco, me honra invitándome a realizar un comentario de su nueva novela “La sangre, el polvo, la nieve” cuyos originales leí con sumo placer pues su lectura fue por demás interesante, por la calidad del texto literario y por el contenido político y social que conlleva.

“La sangre, el polvo, la nieve”, es una novela largamente madurada, urdida y tramada, con una refinada técnica novelística que recuerda a las obras maestras de novelistas universales. Karina Pacheco, estudiosa profesional de la escritura ha logrado una obra de arte con esta novela, por la unidad de estilo y la variedad de personajes y entornos que fluyen en una secuencia de historias generacionales de una familia terrateniente cusqueña que viene arrastrando la pesada carga de culpabilidad por un crimen que, como un karma maldito, acarrea la desdicha de las familias y personajes, que se suceden en el relato.

En la novela hay un personaje omnisciente que narra la historia familiar de la abuela y de la madre, desenredando una madeja de historias personales, intrigas, pasiones y tragedias dolorosas de personajes, a veces, ficticios, otras veces reales, situados en una época crucial: El auge del gamonalismo o de la expansión de la hacienda andina a expensas de las tierras comunales que en la colonia estaban protegidas por la Leyes de Indias. La consolidación y prolongación de esa etapa feudal y el advenimiento de nuevas formas de riqueza venida de la pequeña industria y, fundamentalmente, del comercio y el incipiente capitalismo que apareció en el siglo XX generando a la clase obrera, trae los ideales revolucionarios y socialistas en los activistas del indigenismo.

En medio de las dolorosas historias de abuso y arbitrariedad, hay una figura noble que cruza todo el relato y da esencia a toda la novela, es la vida y personalidad ejemplares de un maestro, a cuya memoria está dedicada esta novela: el profesor Rafael Tupayachi Ferro, militante comunista, artista, sembrador de ideales y animador de un falansterio o escuela ideológica y de acción, donde se vivía el ideal de la nueva sociedad humana. Tupayachi vivía como un profeta bíblico, enseñando con su ejemplo, despertando los sentimientos de justicia y reivindicación social en la clase proletaria y en sus discípulos; pero pronto, la dictadura militar, la reacción feudal y policiaca, la inquisición y el odio de clase, la envidia de sus propios colegas maestros del colegio de Ciencias, se ensañaron con él, condenándolo a la persecución, a la cárcel, la tortura y la muerte.

Esa imagen límpida y admirable de este mártir del socialismo, cruza transversalmente la novela, entre una secuencia de intrigas pasiones desatadas, actos de injusticia, violaciones y crímenes, los cuadros se suceden; las historias son contadas paralelamente y se entrecruzan, se anudan, elevando la intensidad del relato, cuando parece haber colmado la indignación del lector, inesperadamente suceden cosas peores: el terremoto, la violación, el castigo del criminal sicario, etc. Y el dramatismo crece y decrece en su intensidad como en una sinfonía.

“La sangre, el polvo, la nieve” es una novela de gran consistencia estructural, las dosis de tensión son administradas con pericia y el relato es denso, ameno y variado, para generar expectativa, sentimientos contradictorios de ansiedad, repulsión, piedad y amorosa admiración por sus personajes.

En esta novela está presente el Cusco de fines del siglo 19 y comienzos del 20, la autora pinta el entorno de la época donde la gente vive en casonas de tres patios, plazas públicas y casas de hacienda, servidas por una muchedumbre de pongos indígenas reducidos a la semi esclavitud. Muchas reuniones se dan en escenarios como la fortaleza de Sacsayhuamán donde ocurre una memorable reunión que un artista visitante, Domingo Pantigoso, inmortaliza en un cuadro que representa una fogata con niños cantando y bailando, y, años más tarde, en ese mismo lugar en una noche de nevada, un grupo de sicarios ejecutan un abominable crimen de cuatro jóvenes que se citan para recordar el aniversario natal de su desaparecido maestro.

Con esta novela, Karina se supera a sí misma, haciendo toda una obra maestra, por la calidad de su trabajo, la consistencia estructural del relato, la audacia del tema político y social y por la descripción detallista que nos acerca a una realidad, al punto que el lector no puede discernir entre lo real y lo ficcional. A diferencia de otra novela recientemente presentada, en la que haciendo gala de un reaccionarismo trasnochado y macartista, un autor, el mismo que en sus años mozos había lanzado la piedra que le rajó la cabeza a Belaunde, trata de reivindicar los fastos y actos vergonzosos del gamonalismo y la feudalidad, creyendo dar cuenta, desde la novela, con el pensamiento crítico y dialéctico del Amauta José Carlos Mariátegui. La novela de Karina es otra cosa, su mensaje es claro y conciso; después del repudio de ese monstruoso mundo feudal que es exhumado hasta su médula purulenta, sobrevive el ideal de una humanidad mejor que Rafael Tupayachi, el maestro mártir profetizara y alentara con el ejemplo de su valerosa vida.

“La Sangre, el polvo, la nieve”, es una novela que todo cusqueño culto tiene que leer.

Cusco, 16 de junio del 2010.

Última actualización el Lunes, 28 de Junio de 2010 12:12
 

"4to Kumbha Mela en América: ARTE PARA LA PAZ”

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CUSCO se ACTIVA POR LA PAZ – No se busca una sociedad No Violenta sino una Sociedad Pacífica

Arte para la Paz es el nombre de una serie de eventos artísticos (incluyendo una presentación artística en el Qorikancha) desde el Mes de Mayo hasta el Mes de Septiembre, totalmente gratuitos que se están realizando a nivel nacional para difundir el Gran Peregrinaje Mundial de Carácter Humanista, Científico, Cultural y Artístico llamado 4to Kumbha Mela en América que convoca a ciudadanos de todo el mundo a reunirse en la Ciudad de Cusco en Septiembre de 2010, organizado por la Fundación Magna Fraternitas Universalis, organización Internacional para la Unión de la Ciencia, el Arte, la Filosofía y la Didáctica.

Porque Arte?

El Arte cumple una función social, con su simbolismo, su lenguaje y su mística que representan la proyección de un mensaje. La misión del artista es lograr que se comprenda y se revele lo que él ve, transmitiendo a la sociedad aquello que promueven.

Porqué Paz?

La Paz no solo es ausencia de violencia, la Paz ha de ser activa y un estado del Ser Humano cuando se siente parte del medio que lo rodea y sabe vivir con él. La UNESCO ha planteado desde hace varios años una meta fundamental en su lema Cultura de Paz. La guerra y la violencia son la punta de un iceberg de una cultura que exalta la violencia en muchas formas, uno de los principales factores que origina la violencia es la incomprensión y la ignorancia, que hay que combatir para así poder llegar a la fusión de todas las direcciones del pensamiento. La raíz está en un problema cultural, un problema de Visión de vida.

El mundo más o menos comprende hoy en día la necesidad de unirse para preservar nuestro planeta, nuestro medio ambiente y a nuestra humanidad. Nunca es tarde, si se trata de realizar una buena acción... Generalmente, la gente no hace ningún esfuerzo por pensar en el bienestar de sus semejantes y es, precisamente por esa indiferencia por lo que existe esa separatividad entre las razas... Necesitamos esta re-edificación de la humanidad, pues estamos de acuerdo en proclamar la imposibilidad de seguir una vida como la actual.

Hasta ahora, podríamos señalar que la Paz, ha sido la búsqueda de la armonía dos polaridades, ver la forma en la cual los demás, el otro, la naturaleza, y uno, puedan vivir en armonía, como la materia y el espíritu pueden vivir en armonía, como los pueblos entre sí pueden vivir en armonía.

Queda claro entonces, que la Paz, es una necesidad de toda la humanidad, y no solo de Países con conflictos y guerras, pues bajo el principio de unidad de estos tiempos, se pueden prever sus causas y consecuencias

Porque 4to Kumbha Mela en América?

Los peregrinajes implican movimiento, dejar lo estático para ponerse en acción, lo que su vez permite liberarnos de circunstancias e iniciar un cambio.

La verdadera liberación de ciertas ataduras en nuestras vidas se da cuando nos planteamos nuevos objetivos, nos planteamos una misión a cumplir en nuestras vidas. Pero para cumplir ese gran objetivo que nos propongamos necesitamos de estructura y trabajo en equipo. Por ello los peregrinajes masivos son aún más significativos.

El 4to Kumbha Mela en América es un peregrinaje mundial donde a partir de los 5 continentes desde el mes de Junio se realizan actividades de carácter Humanista, Científicas, Culturales y Artísticas en los que los peregrinos de todo el mundo comienzan a trasladarse de una ciudad a otra participando en todas ellas hasta llegar en el mes de Septiembre a la grandiosa Ciudad de Cusco donde los espera más actividades como las de nuestro Evento Arte para la Paz, entre otras de carácter científico, filosófico y cultural.

Este evento se realiza cada 12 años en esta importante ciudad.

Informate en :

CASA DE LA CULTURA DR. DAVID JUAN FERRIZ OLIVARES

Carmen Alto 150 - Int. 105 - San Blas

Tel. 242085

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Coord. de Eventos Culturales

Última actualización el Lunes, 10 de Mayo de 2010 13:28
 


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